El pasado fin de semana estuvo marcado por los actos vandálicos. Primero fue la piscina municipal de Laxe, donde alguien entró y se dedicó a causar destrozos incluyendo la insensatez de lanzar al agua una lámpara enchufada. Luego fue el paseo marítimo de Caión, donde rompieron seis balizas del alumbrado público y dos papeleras de madera. Lo sangrante es que en Caión ya ha pasado más veces. Y todo ello con la única finalidad de causar daño y gastos que pagamos entre todos.
