Treinta años atrás, se llamaba Parque Ofimático, denominación horrible donde las haya. La idea era, como su propio nombre indica, hacer oficinas para empresas, sobre todo del sector tecnológico. Aquello fue como lo de lo de la creación del área metropolitana, o sea, algo de lo que se habló mucho y no llegó a arrancar. Ya en el presente siglo se dio un giro al proyecto, y ha pasado a ser un barrio más. El nombre, bien sonoro y bonito, fue propuesto por el filólogo Iván Méndez.
