Manolo Piñón es un ser de luz. Uno de esos héroes a los que nunca se les dedicará una estatua de alabastro, pero que se lo merecería tanto o más que cualquier César romano de medio pelo. Un día, en su trabajo, en la empresa de tratamiento de residuos Recinor, se encontró un libro y decidió salvarlo de la destrucción. A aquel libro le siguió otro, y más, y muchos, y algunos incunables. Y así, volumen a volumen, se ha ido construyendo una biblioteca de no poco valor. Pero Manolo es generoso y quiere que su tesoro sea el tesoro de su parroquia, San Mateo en Narón. La Asociación de Vecinos convertirá su local en biblioteca. Bravo.
