Nuestro malo de película favorito en los últimos tiempos, a saber, Luis Rubiales, es, por obra y gracia de la jueza que investiga las presuntas irregularidades en la Federación de Fútbol, un peatón más. Por aquello de “garantizar” las posibles responsabilidades económicas derivadas de los delitos que se le imputan, o sea, para que no se vaya de rositas si le toca pagar un multón, la instructora le ha embargado al que fuera el presidente que despertó todo un movimiento contra el acoso en el fútbol femenino un Mercedes y tres cuentas bancarias. No tiene pinta Rubiales de empezar a pasar apuros económicos tras esta medida, pero igual, por si las moscas, no le vendría mal ir sacándose el abono transporte.
