Anda el racinguismo a la caza del gafe. Basta que el cenizo se haga eco del mimo que estaba poniendo el club en el cuidado del césped para que A Malata pinchase el pasado domingo en algo que hasta el momento no había dado problemas. Lo peor, que no parece que vaya a tener solución a corto plazo. Problemas para un equipo que necesita un tapete para seguir sumando. Hay un hombre en A Malata que no se esconde. Cristóbal Parralo no se calla ni debajo de agua. Podía haber incidido en veinte argumentos para explicar el encuentro ante el Sevilla. Y se quejó del césped. Valor y verdad no le faltan.
