Siendo como es Pontedeume un lugar con vocación de paso, es raro el día que antes o después de atravesar el puente -dependiendo de donde se venga y adonde se vaya- no le entren a uno ganas de quedarse. Cuando no son Las Peras, son los Cantos de Taberna, la romería de Breamo, o, sin ir más lejos, el feirón de los Andrade, que ayer echó a andar. Siendo como son las ferias medievales una moda que prolifera por todos los rincones, la de Pontedeume es una de las más genuinas. Los Andrade marcaron mucho la historia de este rincón. Y un pueblo que recuerda su historia es un pueblo privilegiado.
