Al Parrulo le tocó la más fea del baile. Tanto el Baxi como el Racing habían puesto el listón muy alto y los de Marrube, ansiosos por estar a la altura y redondear los éxitos del deporte ferrolano, se plantaron en A Malata dispuestos a brillar ante un pabellón en el que ya no entraba ni un alma más. Pero no pudo ser y se quedó compuesto, sin playoff de ascenso y sin fiesta. Pero se merecen su momento de gloria. O Parrulo es un club muy querido y su afición responde a todas las llamadas. Ferrol siente el mismo orgullo porque a quien lo da todo no se le puede pedir más. Así que... ¡Opa Parrulo!
