Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cada día se le ve más feliz. Ayer en A Coruña repartió sonrisas a todos aquellos que cruzaban la vista con él. Visitó las instalaciones de Salvamento Marítimo y uno de sus remolcadores y luego, como es habitual, se dedicó a lanzar mensajes en clave electoral con los suyos. Mientras tanto él está encantado de conocerse y de saber que es guapo mirándose en el espejo, llega el Poder Judicial y dice que apoya a sus jueces en sus peticiones de mejorar los sueldos, a la vista que los letrados mejoraron los suyos. También los propios funcionarios piden más de lo mismo, mientras la Justicia sigue haciendo aguas por todos los costados, los casos se acumulan, los juicios se suspenden, etc. Pero el presidente sigue a lo suyo, a perpetuarse en el cargo y que las arcas del Estado afronten, como si de un apagafuegos se tratara, las reivindicaciones planteadas. ¿Cómo se pagará tantas subidas de sueldo? Bueno, en eso Sánchez está tranquilo, sabe que los impuestos lo arreglarán todo. Así estamos.
