Muchos creían que las carabelas portuguesas iban a ser la sorpresa de la temporada en lo que a incidencias se refiere, pero un año más, el premio al visitante más molesto en los arenales coruñeses se lo llevan los escarapotes. Treinta y nueve picaduras suyas atendió el servicio de socorrismo. Ni una de las falsas medusas. Aquí nos va lo autóctono.
