ARES es una de las perlas de la costa gallega, sobre todo, en verano. Ahora que los turistas se han marchado y que la villa recupera su paz, de vez en cuando se lleva un sobresalto como el de ayer. La playa amaneció “sembrada” de peces muertos. Una escena sobrecogedora para cualquiera que haya disfrutado alguna vez de su encanto. Se investiga el origen. La hipótesis más barajada apunta a la posibilidad de que un pesquero haya roto sus redes. Pero queda mucho por aclarar y una sensación cada vez más generalizada de que algo estamos haciendo mal. Cada vez que el planeta sufre la humanidad pierde una batalla
