El largo periplo que se remonta al menos una década para que el Concello de Ferrol pase a ser propietario de hasta un millón de metros cuadrados de propiedades en la ciudad y en el rural del municipio parece haber llegado a su fin. Tras las últimas tramitaciones (que, como no, el actual gobierno y el anterior se atribuyen) tan solo falta registrar como propias esas parcelas. Entre ellas, la niña bonita, el acuartelamiento Sánchez Aguilera, para el que se han planteado viviendas, aparcamiento, sede de la policía, residencia universitaria... y un largo etcétera. Esperemos que sea una realidad, independientemente del color del gobierno que lo consiga.
