Hoy, primer día de julio, es también el primer día de los socorristas en las playas ferrolanas. Non vai sen tempo y habrá que celebrar que en estos quince días de injustificada ausencia no haya habido que lamentar desgracia alguna. Para rematar la chapuza, los vigilantes tendrán que quedarse hasta el 30 de septiembre. Qué menos que trabajar tres meses, por supuesto, pero muy raro tiene que venir el otoño para que alguno no tenga que cambiar la sombrilla por el paraguas y la camiseta por el plumas. Con que no se repita una situación parecida nos damos con un canto en los dientes.
