casi la mitad de todos los alimentos mantienen unos precios que supera de tres a seis veces el índice general; es decir, se encuentran entre el 10 y el 20% de aumento anual. Lo que demuestra que, cuanto mayor demanda hay de un producto, más suben los precios. Se debe a que la oferta se constriñe para aumentar el negocio y en este caso la cadena alimenticia aprovecha para obtener más beneficios. No se ha tomado medida política o administrativa alguna para evitar esta situación. Por ejemplo, la trazabilidad de los productos determinaría su procedencia, incluso para conocer por cuantas manos e intermediarios pasan. Se evitaría casos de importaciones que se están vendiendo como producción nacional a los precios desorbitados existentes, todo ello a pesar de que España es un país eminentemente agrícola y ganadero. Es que aquello de que Ucrania es el supermercado europeo casi que ya no cuela.
