La Federación Gallega de Fútbol está preocupada por el repunte de la violencia en los campos de fútbol y no es para menos. Este fin de semana hemos vivido dos episodios muy graves. Uno fue en un partido de juveniles entre el Ribadumia y el Portonovo donde se produjo una agresión por parte del delegado de uno de los equipos a un jugador contrario en medio de una trifulca. En el otro caso no había futbolistas ni directivos por el medio, pero sí aficionados del Cidade de Ribeira, que protagonizaron altercados y enfrentamientos, incluso, con la Guardia Civil. Es preciso reflexionar sobre estas cuestiones y pensar que por mucha pasión que se sienta o por muchas injusticias que se crean que se hayan cometido la solución nunca puede pasar por la violencia.
