Ni veinte años ha durado el puente de Pontearnelas, cerrado al tráfico desde el pasado miércoles y con posibilidades de que se pueda venir abajo si no se actúa de forma urgente sobre él, según apuntan los técnicos en una primera exploración sobre el terreno y a falta de estudios más pormenorizados. Los concellos de Vilanova y Ribadumia se han visto obligados a improvisar el tránsito de vehículos sobre el puente romano de Os Padriños para garantizar la comunicación. El malestar de los alcaldes de estos municipios es patente y así lo han demostrado sobre el terreno, principalmente Gonzalo Durán, quien exige responsabilidades por este hecho, grave donde los haya. Resulta paradójico que este puente que protagonizó la foto electoral de 2007, colapse en vísperas de otra cita con las urnas.
