Los aficionados de otros equipos estarán apurando las últimas horas antes de la visita de Papá Noel para completar su lista de deseos: ese delantero de relumbrón, un extremo desbordante, un defensa que apuntale al equipo... Quizá en la oficina del director deportivo del Depor, la carta sea parecida: ese nueve que le falta al equipo por la baja de Barbero, un extremo que supla las carencias del equipo, quizá un lateral... Entre los parroquianos de Riazor seguro que se repiten algunas de esas peticiones en su lista navideña, pero seguro que la que más ilusión les haría sería más simple: que el equipo compita y no se desconecte, para pelear de verdad por los objetivos previstos. Tras varios años del carbón de perder un playoff, los deportivistas solo quieren salir del pozo de una vez. Y para eso, además de una buena plantilla, se necesita que los jugadores compitan, como demostraron al remontar en O Espiñedo, y, sobre todo, que no se repitan situaciones como la de Fuenlabrada. En definitiva, Papá Noel, el deportivismo no te pide mucho.
