La mayoría de los rectores municipales apuestan por la humanización de calles en el centro de sus localidades y demandan el uso del transporte público para favorecer una movilidad sostenible. Estas medidas están bien sobre el papel, pero la realidad indica que los vecinos que quieren desplazarse a municipios como Ribeira, por ejemplo, carecen de las frecuencias que necesitarían, cumplimiento de horarios o que muchos de los autobuses no están adaptados para personas de movilidad reducida. Un centenar de usuarios reclamaron todo esto y más en una concentrarión en Ribeira.
