La Festa da Dorna es una de las más significativas de las que se celebran en Ribeira a lo largo del año. Por esta razón, el anterior gobierno municipal se comprometió con los organizadores a cederles todo el espacio que precisan y, claro, algo hay que sacrificar a cambio y en este caso son los vendedores ambulantes los que salen perdiendo al no haber mercadillo. Los profesionales pusieron el grito en el cielo al enterarse y ahora la nueva corporación tiene que lidiar con una herencia ya concedida, por lo que tiene muy poco margen de maniobra. No les queda otra que afrontar el problema y buscar alguna alternativa.
