FUE noticia en muchos medios, con especial virulencia en los que solo miran al noroeste cuando las cosas van mal, cuando se pierde un animal exótico o cuando se quiere poner el acento en la decadencia de una zona. La biblioteca pública de Ferrol se veía obligada a reducir sus horarios por falta de personal. El anterior gobierno local no fue capaz de dar una respuesta. El actual encontró un parche, pero con el final del año, los becarios que habían salvado el escollo se fueron a sus casas. Y el problema se repite. Los estudiantes ferrolanos se tienen que buscar la vida lejos de la plaza de España.
