El ciudadano normal, el de a pie, suele hacer una compra diaria, por aquello de buscar los productos más frescos. Por ejemplo, una lechuga se supone que está recién cortada el mismo día que se pone a la venta, aunque algunas parezcan congeladas del año pasado. La ministra Calviño tiene todo ello en la cabeza y sabe dónde está la frescura en el género y en la oferta. La responsable de la economía española ha dado una lección de cómo hacer la compra para que le salga a buen precio. Lo preocupante es saber que una ministra dedica parte de su tiempo a salir de compras y no a gobernar. Los aficionados al deporte se escandalizan cuando se enteran que sus ídolos deportivos se van de fiesta una noche como si no tuviesen derecho a salir de parranda. A la ministra también le gusta hacer la compra con el IVA reducido en la cabeza y en esta época de cocido hay que buscar la mejor oferta de carne y grelos, que muchas veces el lacón gallego se hace pasar por lechón ucraniano. El precio del grelo hay que compararlo con el del año pasado, con IVA.
