El éxito de una fiesta depende de la gente. Son las personas las que hacen importante una celebración y una prueba de ello la tenemos en Baión, cuyos vecinos generaron el ambiente que el temporal estaba empeñado en aguar. “Celine”, que así se llama la borrasca que quiso apaciguar los ánimos festivos, no consiguió su propósito y una prueba de ello es que las carpas se abarrotaron durante todo el fin de semana con el pulpo como plato estrella. Hay tradiciones que pueden con todo y en Baión está claro que la fuerza de San Simón es muy superior al viento y la lluvia que a lo largo de estos días causaron tantas incidencias.
