Que triste la imagen proyectada el miércoles por el Gobierno de la nación. Pedro Sánchez fue de campeón pero acabó teniendo que asistir a las votaciones para evitar su primera gran derrota. Junts es el gran vencedor y ahora ya queda claro para todos los españoles que Carles Puigdemont tiene el poder en sus manos por la ambición del líder socialista de seguir en La Moncloa a cualquier precio. Claro que vende que la ‘derechona’ está por el no y la crispación, pero lo cierto es que el prófugo de la Justicia española sacó músculo con sus diputados para arrancar futuras leyes y allanar el camino del referéndum en Cataluña. No tiene prisa, sabe que poco a poco si el presidente del Gobierno quiere sacar medidas adelante necesitará de ellos, así que la debilidad de Sánchez es tan visible que empieza a preocupar a sus socios europeos, porque ven una deriva que puede generar conflictos futuros nada deseables. Lo de Podemos tumbando la propuesta de Sumar ya es otra cosa, es odio a Yolanda Díaz a la que consideran una traidora a la confianza del líder espiritual Pablo Iglesias. Triste.
