La manifestación de ayer en Vilagarcía fue un síntoma. Inequívoco, pero no el único, de que la sanidad pública en la comarca sufre como nunca. El resto de los síntomas son los que motivaron el de ayer. Han sido años de merma de servicios: Urgencias en menos municipios, menos pediatras, médicos compartidos entre varias localidades, atención telefónica imposible... Hasta llegar a la situación actual, en la que ya casi se ve como normal, por habitual, que haya urgencias sin médicos que las atiendan o que no haya doctores pasando consulta en atención primaria. Da casi vértigo pensar en lo fácil que es perder un derecho o una prestación de calidad y lo mucho que se tarda en recuperar lo perdido. Y eso, en el mejor de los casos.
