El sol fue ayer el nexo de unión entre Fisterra y Japón, a pesar de los diez mil kilómetros de distancia entre ambas partes del planeta. Al mismo tiempo que los fisterráns, visitantes y turistas disfrutaban del atardecer en el fin del mundo, en la localidad nipona de Nachikatsuura contemplaban el amanecer. Un espectáculo ideal para atraer turismo que, además, es poco frecuente, pues tan solo se produce cuatro días al año y que fue posible seguir gracias a la retransmisión online.
