SÍ las pequeñas cosas, las más sencillas, son las que más descuidan nuestros gestores, en esta caso, municipales. Presumimos de carril bici, de que somos una ciudad con una población que practica deporte y hace actividades saludables como correr o caminar, entre otras. Pero si te entra la sed, corres el riesgo de deshidratarte si no llevas encima un par de euros para parar en cualquier cafetería o máquina expendedora, porque dar con una fuente pública para beber agua o simplemente refrescarse el cogote es casi misión imposible. Y por muchas milongas que cuenten desde María Pita, la conservación de las fuentes debe hacerse una vez... al año, dos, tres... Con la pandemia era recomendable que dejasen de funcionar por lo que todos ya sabemos, pero que sigamos en las mismas tiene narices. Y ahí tienen, echen un vistazo al anuncio de obras y todas esas cosas, pero el mantenimiento no se tiene en cuenta. Fuentes en parques y rutas debería de ser una prioridad. Tampoco se pide mucho.
