Las bajas laborales lastran el servicio que presta la Policía Local de Boiro a los ciudadanos. Durante el fin de semana solo había un agente para atender todas las contingencias, aunque con la colaboración de auxiliares. La situación es precaria y quien lo sufre son los ciudadanos que ante cualquier emergencia se ven obligados a recurrir a la Guardia Civil que, a su vez, también tiene sus problemas y debe multiplicar sus actuaciones con el mismo personal. Una buena parte de la plantilla está de baja y, por si fuera poco, también solicitan el traslado a otras localidades al considerar que en Boiro no se atienden como ellos desean sus reivindicaciones laborales. Es preciso que gobierno local y agentes puedan llegar a un punto intermedio de acuerdo por el bien de todos.
