El INE coloca la práctica deportiva como el principal gasto para los españoles, sumando un total en el año 2021 de 2.697 millones de euros, repartidos entre gimnasios, prácticas de algún deporte, alquiler de pistas o participación en carreras. A esto le siguen la compra de artículos en segundo lugar y la asistencia a eventos deportivos en tercera posición. Claro está que son cifras de antes de que el coronavirus disparase el sedentarismo, solo mitigado por las caminatas de desescalada. Pero esto no ha mejorado las cifras de obesidad que siguen en alza y disimulada por la ropa deportiva, el habitual chándal y las mallas que estiran, sin apretar, a medida que aumenta el volumen corporal. Ahora la Xunta está dispuesta a subvencionar piscinas y gimnasios para aquellas personas que necesiten el deporte para mejorar su salud. Una gran idea, porque muchas de las dolencias modernas se podrían solucionar con algo de actividad, más allá de los bailes de salón.
