Apenas han pasado ocho meses desde que nos dejase Tito Pena. Las lágrimas derramadas por su ausencia aún no se han secado. Ayer, su casa de toda la vida, Asfedro, celebró la reapertura de las instalaciones de la comunidad terapéutica de O Cofurco, situadas en la parroquia ferrolana de Doniños, tras las obras de mejora acometidas en los últimos meses. Desde el mismo día que Tito Pena se marchó, los directivos de la Asociación Ferrolana de Drogodependencias tenían claro que el remozado local tendría que llevar su nombre. Un acierto. Tito pasó haciendo el bien y si existe el Cielo, allí estará esperando.
