La estancia del emérito en la comunidad ha revitalizado antiguos tics dolorosos para la gorxa gallega. Es que eso de Sangenjo, Sanjenjo o similares han salido a la imprenta como si tal cosa, como si fuese de toda la vida. Habrá que levantarle una ermita y armar una peregrinación y romería para cantar los milagros del tal Jenjo o como se escriba, que de todo hay, porque si se ha dicho siempre así, el santo habrá existido, por lo menos en los evangelios apócrifos y si no es así, pues debiera. Andan lentos ya los de las nuevas tecnologías buscando un santo patrono, cuando está este vacante y además es real.
