Narón se reivindica como ciudad pero tiene también su parte rural y, sobre todo, llena de tradiciones. La “esfolla” es una de ellas y cada año la parroquia de Doso rememora aquellos tiempos en los que se cultivaban grandes superficies de maíz y todos se juntaban para ayudar en las tareas de la deshoja. Carros con este cereal llegan a la pista polideportiva de Doso y lo que en su día fue una labor cotidiana de trabajo es ahora toda una fiesta, en la que los asistentes colaboran en esa “esfolla” combinada con música y baile. Las actividades infantiles como la elaboración de muñecos de maíz, mantienen también viva esa tradición.
