Pasan los meses y las quejas que se ponen sobre la mesa en referencia al transporte público siguen siendo las mismas. Se hacen cambios por parte de las administraciones y de la concesionaria pero no acaba de encontrase la fórmula para que todo marche, nunca mejor dicho, sobre ruedas. Lo que está claro es que se ha avanzado con la gratuidad y descuentos en los viajes, pero que hoy en día para ir a la Universidad o al trabajo tengas que contar con una hora más que lo que ya lleva el trayecto para poder coger un sitio y garantizar tu espacio o que tengas que fiar a la suerte la llegada a un punto de destino a tiempo. Parece de cine, del malo.
