La inminente llegada de algo más de medio centenar de migrantes a Sanxenxo ha despertado sentimientos de todo tipo. El mayoritario, por supuesto, el solidario y también el de unos cuantos disconformes con todo. Las pintadas racistas contra estas personas y contra el alcalde no tienen justificación y solo provocan una imagen distorsionada de la sociedad sanxenxina que si por algo se caracteriza es por su colaboración altruista con quien más lo necesita y este caso no es una excepción. “Fuera negros” o “No a los negros” son las frases de la vergüenza que aparecieron en el callejón Fonte de Ramos, en pleno centro de la villa, y que apuntaban a la responsabilidad del regidor, no en vano también se llevó la suya, “Telmo a la calle”, además de otra demasiado burda para reproducirla.
