Hay un puñado de vecinos de Neda a los que las riadas les cambió la vida. De la noche a la mañana la Naturaleza les mostró su peor cara y se vieron inmersos en una frustrante lucha por recuperarse de los daños sufridos. Pero parece que sus lamentos —y sobre todo, su capacidad de organizarse— ha tenido alguna respuesta, habrá que ver si la suficiente. El caso es que la Xunta ha iniciado actuaciones de conservación y limpieza en los tramos más complicados de los ríos Belelle y Basteiro. Seguramente no será el fin del problema, ni mucho menos, pero como decía aquel, menos da una piedra.
