¿No saben Elon Musk, ese señor de cara tan rara, así como tan distinta a la que tenía en su juventud que es posible que su mamá no le reconozca? ¿Se dan cuenta? Pues ese mismo. Nada, que acaba de comprar Twitter y le ha faltado tiempo para cargarse al consejo de administración, al director financiero y a la directora legal. No se ha cargado al pajarito porque es mudo y no le replica, que si no, lo estofaba sin compasión. Debe de pensar el bueno del señor que más vale solo que mal acompañado y quizás tenga razón. Tanto es así, que nos están entrando ganitas de dejarlo a él solito en Twitter piando sus tonterías a los cuatro vientos como un pájaro bobo. Porque, a ver, no me digan que no es una pena tener todo lo que esta vida te puede dar –incluidos inteligencia y dinero— y dedicarse a hacer el ridículo jugando a ser dios. No, si es que hay alguno...
