
La cultura de la muerte y el respeto a los deudos está muy arraigada en Galicia y ello se refleja en el estado de las necrópolis, convertidas en algunos casos en referentes arquitectónicos.
Mientras, en la parroquia larachesa de Santa María de Torás, siguen esperando para poder completar unas muy necesarias conservación de su cementerio viejo, toda vez que la primera fase de rehabilitación solo afectó a algunos panteones.
La necrópolis está emplazada en el entorno del templo de Torás, al final de la avenida de Caión de la capital municipal.
En un primer momento se hizo una mejora consistente en la limpieza, saneamiento, sellado de grietas en la techumbre y posterior pintura.
Todos estos trabajos se acometieron hace décadas, pero ahora se requiere otra actuación urgente que frene el deterioro de los nichos.
La necrópolis cuenta con 220 panteones y las mejoras de la primera fase solo incluyeron a 50 de ellos, por lo que quedan todavía 170 sin arreglar. La inversión requerida para ello asciende a 46.000 euros.
El sacerdote de la parroquia, Manuel Boullón González, hace un llamamiento a la colaboración por parte de los propietarios.
Uno de los problemas estriba en la dificultad para localizar a todos los titulares, dado que los originarios en sus mayoría fallecieron y la transmisión patrimonial deriva en que muchos están ilocalizables, no viven en A Laracha, desconocen el proyecto o, en algunos casos, se desentienden del asunto.
El precio de la actuación por cada nicho de cuatro urnas es de 300 euros y en el supuesto de que sea de dos, compartido con otra familia, la mitad.
La parroquia da de plazo hasta el primer trimestre de 2024 para que los titulares que faltan abonen sus cuotas o confirmen que están dispuestos a hacerlo.










