
El nuevo tramo del paseo marítimo de Cabana de Bergantiños que discurre entre la playa de O Curro y el monte de San Sebastián sufrió una acción vandálica el pasado fin de semana, pese a que el acceso al mismo permanece cortado dado que faltan todavía por acometer algunos trabajo, caso de la instalación del mobiliario urbano.
La actuación vandálica fue causada por motocicletas y quads, cuyos conductores hicieron caso omiso de las señales de prohibición de paso, vallas incluidas, colocadas en el arranque del nuevo paseo y acabaron dañando el pavimento del mismo a la altura del arenal de O Curro.
Desde el Concello de Cabana condenan este tipo de actos “que perjudican gravemente al patrimonio del municipio”, a la vez que solicitan la colaboración vecinal para tratar de identificar a los autores.
La acción vandálica se viene a sumar a los importantes destrozos que también están causando las manadas de jabalíes en las nuevas zonas de césped de la senda marítima, situación que se explica por el hecho de que la Ensenada da Insua es una de las zonas de refugio de los cerdos salvajes al estar prohibida en la misma la actividad cinegética.
Más de 5 kilómetros
El nuevo tramo del paseo cabanés tiene una longitud de algo más de un kilómetro. Su ejecución hace que esté un poco más cerca de hacerse realidad la vieja aspiración del gobierno liderado por José Muíño de prolongar esta infraestructura hasta llevarla a las inmediaciones del puente de Ponteceso, a lo largo de algo más de cinco kilómetros.
Por lo de pronto, el Ayuntamiento ya ha empezado con los trámites para hacerse con los terrenos de la que sería la última fase de ese proyecto, la comprendida entre el monte de San Sebastián y O Malecón, en la intersección con el vecino municipio de Ponteceso. Son en total algo más de un dos mil metros de longitud.
Por lo que respecta, al tramo de en torno a un kilómetro que discurre entre la playa de O Curro y el monte de San Sebastián, se espera que esté listo en el plazo máximo de un par de semanas, toda vez que tan solo faltan por colocar los bancos de granito, varias papeleras de madera, un par de paneles de señalización e interpretación y bolardos extraibles para impedir el acceso al tráfico rodado, entre otros detalles.
El paseo tiene una anchura de 2,5 metros y cuenta con un pavimento de zahorra y arena delimitado mediante madera. En el proyecto también se contempló la construcción de un mirador de aves a base de madera






















