
Cuarto domingo de mes con actividades feriales en la capital de Bergantiños, así como en Cee, capital comercial del área vinculada a la comarca de Fisterra. La de este domingo bien podría calificar como “feira dos atrevidos” por las vicisitudes que a consecuencia de la lluvia y el viento tuvieron que soportar vendedores y clientes.
Para los primeros ya fue una auténtica odisea y un gesto de valentía el montaje de sus puestos, al punto de que esta vez más que nunca hicieron valer la afirmación de que son los propios ambulantes “os que fan a feira”.
La Praza do Concello de Carballo estaba bastante desangelada por la poco afluencia de comerciantes y cosecheros. Y es que muchos fruteros de Padrón, A Coruña, Arteixo y otras localidades no se atrevieron a viajar tal y como estaba la mañana, al igual que ocurrió con muchos cosecheros de la comarca.
En la ofertada limitada que había, seguían mandando los frutos de la temporada como las alubias, que en vaina se vendían a 4 y 5 euros, y desgranadas a 8 y 9, dependiendo también de las distintas variedades.
El mercado ambulante del barrio carballés de A Milagrosa también estaba igual de diezmado, con mucha menos oferta de ambulantes de textil, calzado, alimentación, herramientas y maquinaria aqrícola.
Los tenderos montaron a duras penas y tuvieron que luchar contra las rachas de viento que hacían volar sus géneros.
Catorce puestos en Cee
La pintoresca villa de Cee no se escapó a la tónica general marcada por la adversa meteorología.En la Plaza del Relleno y en el entorno del Centro Comercial Finisterrae solo había 14 puestos, y por extensión baja animación en el comercio local de la urbe, que abre en los domingos feriados, además de en la hostelería, por el efecto vendaval y de la fuerte tromba de agua que descargó al mediodía.










