Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

El comienzo de curso me recuerda lo que un viejo profesor solía decir a sus alumnos:  “Cuando uno acaba sus estudios reglados está capacitado para empezar a estudiar”, palabras que cobran hoy más sentido que nunca. En una sociedad en constante transformación la formación permanente se ha convertido no solo en una ventaja competitiva, sino en una necesidad vital tanto para mantenerse activo en el mercado laboral como para comprender los cambios de la sociedad.

Tradicionalmente, las personas estudiaban una carrera o formación técnica y luego ejercían esa profesión durante décadas. Hoy esa secuencia está desfasada. La revolución digital, el avance de la inteligencia artificial, la automatización de procesos y la aparición constante de nuevas tecnologías transformaron profundamente el panorama laboral. Muchos puestos de trabajo están desapareciendo, otros se están redefiniendo y aparecen nuevas profesiones que hace solo unos años eran impensables.

Según el informe Habilidades de Futuro del Banco de Santander, un 60% de los españoles se replantea su formación para adaptarse a estas nuevas exigencias, cifra que refleja un cambio de mentalidad: ya no basta con lo aprendido en la universidad o en la formación profesional, el aprendizaje continuo es la herramienta fundamental para mantenerse competitivo y empleable.

El mercado laboral demanda conocimientos técnicos: dominar herramientas digitales, lenguajes de programación, análisis de datos, competencias relacionadas con la inteligencia artificial… Y demanda “habilidades blandas”, como pensamiento crítico,   capacidad de empatizar y comunicación efectiva.  

La formación permanente permite adquirir o actualizar estas competencias, facilitando la reconversión profesional y la movilidad laboral. Incluso dentro de una misma profesión, mantenerse al día marca la diferencia entre estancarse o progresar.

Pero la formación contínua no solo es importante para trabajar. También lo es para comprender mejor los cambios sociales, culturales y políticos. Vivimos en una época de sobreinformación, de fake news, de polarización y transformación acelerada. Desarrollar una actitud crítica, informada y abierta al aprendizaje nos permite participar de forma más activa y consciente en la sociedad y en la vida pública. En un mundo globalizado las habilidades interculturales, el conocimiento de idiomas y la alfabetización digital se han convertido en herramientas fundamentales para ejercer una ciudadanía plena y responsable.

Por tanto, la formación permanente ya no es un lujo ni una recomendación, es una necesidad en un mundo en constante cambio. Nos permite adaptarnos a las transformaciones del mercado laboral, reinventarnos profesionalmente y entender mejor la sociedad en la que vivimos. Aprender a lo largo de toda la vida no solo nos hace más empleables, sino también más libres.