El día después
Escribo en la mañana del domingo y, por tanto, sin conocer el veredicto de las urnas. Pero más allá de los resultados, lo importante es que el pueblo delegó “su soberanía” en unos representantes que en los próximos cuatro años deben cumplir con dignidad tan alta delegación.
En una viñeta de humor publicada al día siguiente de un proceso electoral aparecían los eslóganes de todos los partidos que concurrieran a los comicios detrás de la siguiente leyenda: “Ahora está todo por hacer”. Después del ruido de la peor campaña, de mentiras y medias verdades, de insultos y promesas llegó la hora de la verdad. Sin entrar en detalles, el mejor resultado está en que los ciudadanos encomendaron las funciones del gobierno y de la oposición, ambas esenciales en una democracia, que los dirigentes políticos han de desempeñar para cumplir con el mandato popular.
Unos gobernando. Gobernar es organizar recursos y articular proyectos para que España continúe en la élite de los países desarrollados. Al próximo gobierno no le faltará tarea. Encontrará un país dividido, que fue el penúltimo en recuperar el PIB de 2019; tiene una deuda de 1,54 billones de euros; en desempleo duplica la media de los países de la UE; la presión fiscal oprime a las familias; deberá enfrentarse a las nuevas reglas de la disciplina fiscal que impondrá Europa… Gobernar incluye también contar con la oposición aceptando su control democrático e incorporando sus propuestas valiosas.
Por decisión popular, otros políticos estarán en la oposición, función tan esencial en democracia como la del gobierno. Es misión de la oposición fiscalizar la gestión del ejecutivo impidiendo su inmovilismo y presentando alternativas que puedan ser válidas para lograr mayor bienestar para la población. La crítica respetuosa, el riguroso control y la propuesta de nuevas medidas para la solución de problemas son el mejor aval para que el pueblo vea en la oposición el recambio necesario para ejercer mañana el poder.
Hoy es el día después y la cruda realidad indica que queda mucho por hacer. Descartadas las mayorías absolutas y tal como está el país de polarizado, las urnas pueden haber arrojado un resultado ajustado que permita gobernar al bloque de la derecha; que posibilite reeditar el gobierno de coalición anterior, en ambos casos con los apoyos externos necesarios; o que hayan deparado un empate entre ambos bloques.
El peor escenario sería una situación de bloqueo y abocar al país a nuevas elecciones.
Esto es lo que los políticos deben evitar porque esa no es la voluntad del pueblo que quiere algo tan elemental como que se entiendan y no lleven a España a un estado de inestabilidad política y de ruina económica. Bastante tenemos con la crisis.
