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Si yo fuera profesor en Económicas o Políticas propondría a mis alumnos del último año de carrera que los Trabajos Fin de Grado (TFG) versaran sobre las promesas electorales de los candidatos de los partidos que concurren a las elecciones. La relación y análisis de las “ofertas” sería de gran interés para los ciudadanos y a la vez un éxito comercial para la editorial que publicara los trabajos.

Hay promesas disparatadas, insólitas, utópicas y fantásticas que lanzan al aire políticos lenguaraces que pierden el control verbal en ocurrencias, sin rigor alguno ni apoyarse en cifras económicas.

Escucharemos muchas más en lo que falta de campaña, pero de lo oído hasta ahora sobresalen y asombran algunas que aparecen en los programas del PSOE y Sumar por su alto coste económico.

Del programa de Sumar, que tiene como hilo conductor profundizar en el intervencionismo, acosar a las empresas y aumentar los impuestos, destacan la reducción de la jornada laboral y, como promesa estrella, la “herencia universal”, regalar 20.000 euros a los jóvenes que cumplan 18 años para emprender o formarse. Una dotación para todos sea cuál sea el nivel económico familiar que implicaría un coste de unos 10.000 millones de euros que saldrían -¡faltaría más!- de un impuesto más alto a los ricos. La ministra Calviño considera esta herencia “inapropiada y económicamente inviable”.

Por su parte el PSOE también tira la casa por la ventana y promete transporte público urbano gratuito hasta los 24 años; matriculas universitarias y de Formación Profesional para todos los que aprueben a la primera; y una cuenta de ahorro bonificada para jóvenes de hasta 30.000 euros para conseguir su primera vivienda. ¿Qué dirá la vicepresidenta Calviño, que rechazaba la “herencia universal” del programa de Sumar, de este festival de regalos?.

Lo cierto es que si agitáramos estas y otras promesas en una coctelera el resultado sería “La tierra de Jauja” que Lope de Rueda describió en 1547 como un lugar donde “pagan a los hombres por dormir, castigan a los que trabajan, hay un rio de miel y otro de leche, árboles de tocino con hojas de pan fino, las calles están pavimentadas con yema de huevo…”.

Tanto PSOE como Sumar van por el voto joven. ¿Creerá esta generación de jóvenes que cumplen 18 años a estos partidos que “disparan con pólvora del rey” utilizando alegremente recursos públicos que el país no tiene?.

La pólvora del rey es la deuda que España tiene que reducir porque este semestre Europa establecerá las bases para recuperar la disciplina fiscal que, en el caso de nuestro país, implicará una fuerte reducción del gasto público. Alemania, decíamos el lunes, empieza a marcar el camino con un recorte de 44.585 millones.