Un ganadero maltratado
Respeto mucho a la Junta Electoral Central y a sus franquicias las Juntas Provinciales y Locales, pero me atrevo a afirmar que los cinco vocales (3 Jueces y dos expertos en Derecho, Económicas o Sociología) que conforman la Junta Electoral de Zona de Muxía nunca pisaron una aldea y desconocen lo que significa y exige una granja de ganado bovino de 225 vacas. Es posible que desconozcan también que la leche que desayunan con el café se produce en eses explotaciones.
Digo esto porque esa Junta Electoral de Zona de Muxía desestimó la petición de Felipe López para que le eximieran de acudir a una mesa electoral el día 23 para la que fue convocado. Resulta que este granjero de 45 años se levanta a las 5 de la mañana para ordeñar 225 vacas. Al terminar vuelve a casa a cuidar a su padre dependiente, ayudar a su madre de 80 años y atender a su mujer convaleciente de una operación quirúrgica. Después, más faena en el campo supervisando las fincas, recogiendo alimento para los animales, sembrando, sulfatando… Y a la caída de la tarde, vuelta a ordeñar.
Es curioso como la Junta Electoral fundamenta la negativa: “Non resulta acreditado que sexa a única persoa que se poida ocupar do coidado do seu pai posto que a alegación de que a sua nai non se pode facer cargo do seu pai por ser unha peroa maior non se xustifica con ningún certificado médico que acredite a sua imposibilidade…”.
Aunque así fuera, ¿creen los miembros de la Junta de la Zona de Muxía que la madre de 80 años podría ordeñan a 225 vacas “que non esperan”?
Felipe López no sale de su asombro por la denegación de la Junta Electoral. “As veces, dice, a xente non ve o que pasa no mundo… Si un funcionarios chama por teléfono, non vai traballar por unha simple gripe… Pero non todos somos funcionarios, aquí non hai días libres, as vacas non entenden de eleccións…”.
El ganadero piensa -con razón- que “eximen antes a un que vai de vacacións que a quen ten que atender unha explotación”. Está estipulado que los que tengan programado un desplazamiento o las vacaciones pueden argumentar ante las Juntas Electorales de Zona si la cancelación de ese viaje ocasiona un perjuicio económico o un trastorno grave al solicitante.
En fin, que las leyes están hechas para que las cumplan los ganaderos y otros trabajadores y las exenciones de las mesas electorales se conceden para que los señoritos urbanitas puedan disfrutar de sus vacaciones. Vacaciones que nunca tuvo Felipe López porque “¡sempre hai tarea no campo!”.
Dejen de especular en universidades, mesas redondas, tertulias… sobre las causas del abandono del campo y de la España y Galicia vacías o vaciadas. Decisiones como la de la Junta de Muxía no contribuyen a fijar población.
