La IA revoluciona la enseñanza
La Inteligencia Artificial (IA) está impactando de lleno en la enseñanza donde irrumpió con tanta fuerza que tiene asustados a los profesores y fascinados a los alumnos que ya no copian, ahora usan ChatGPT que “te hace los deberes en minutos”, lo que llevó a algunos profesores a decidir volver al examen tradicional para evitar que los alumnos “copien” utilizando esta plataforma.
Todos recordamos la preocupación que mostraban los profesores cuando hace unas décadas aparecieron las calculadoras y los ordenadores ante la posibilidad de que estas herramientas obstaculizaran el aprendizaje de los alumnos. Bill Gates establece un paralelismo entre aquella preocupación y el miedo a que ahora los estudiantes utilicen IA para hacer sus trabajos de clase y señala que “del mismo modo que enseñamos a los alumnos a utilizar Google de forma correcta, los profesores deben enseñarles cómo aprovechar ChatGPT para su aprendizaje. Cree que las aulas no van a ser muy diferentes en el futuro, la IA revolucionará todos los sectores, pero “el aprendizaje seguirá dependiendo de las relaciones entre los alumnos y los profesores”.
Dicho esto, la IA llegó a los colegios sin estar regulada y es una herramienta que puede hacer grandes trabajos y mejorar la vida del estudiante, pero su uso indiscriminado, sin regulación alguna, la convierte en un arma peligrosa que puede tener efectos perversos sobre la vida de las personas en el ámbito educativo, recuerden el episodio del colegio de Almendralejo.
Por eso, en palabras de Juan Carlos Varela Vázquez, Inspector de Enseñanza, es necesario eliminar los riesgos de una aplicación sin control que derive en una distracción del alumnado, en un conocimiento menguante y en la desaparición gradual de la decisiva presencia docente. “Una tecnología no reglamentada supone una amenaza para los derechos de los estudiantes cuando, además, puede invadir la privacidad de los menores o incitar al odio”.
Pero, regulación aparte, la actitud no puede ser la resistencia a esta nueva herramienta, ni su prohibición, sino su “adopción”. La revolución tecnológica está teniendo un impacto sin precedentes en todos los sectores y el que no espabile –tanto los países como las personas– no ganará el futuro, se quedará en el camino.
Cité en comentarios anteriores la Ley de Revans: “Toda persona y organización que quiera sobrevivir tiene que aprender con la misma rapidez con que cambia el entorno” para evitar la obsolescencia personal y empresarial. Revans consagra el aprendizaje permanente como una actitud en un mundo en el que –ya lo dijo Heráclito en el siglo V A.C.– “nada existe de modo permanente, todo es devenir, todo cambia” y en esta época cambia a velocidad inusitada.
