
Era una de las citas más esperadas del verano en la Costa da Morte después de los dos años de ausencia por el covid-19 y la Rapa da Bestas de Areosa, en Vimianzo, no defraudó a nadie. Cientos y cientos de personas volvieron a disfrutar de las ancestrales y espectaculares escenas de lucha entre el caballo y el hombre.
La valentía, fuerza y resistencia de los aloitadores son cualidades que siempre coinciden en destacar los muchos espectadores que año tras año asisten admirados a las impresionantes escenas que se desarrollan dentro del curro de Areosa.
Esa admiración es aun mayor tras lo visto en la presente edición, la vigésimo cuarta, en la que, además de a los caballos, los 25 aloitadores y las 3 aloitadoras que participaron tuvieron que hacer frente a las altas temperaturas, lo que endureció sobremanera su trabajo.
El condicionante meteorológico obligó a la entidad organizadora, la Asociación Cabalar e Cultural Monte Faro, a variar el programa. Así, y aunque estaba previsto introducir a los animales en el curro a las 12 de la mañana, finalmente no se hizo y se optó por mantenerlos a la sombra hasta bien pasadas las 17:30 horas para protegerlos del sol.
Eran en total 130 caballos, que miembros de la asociación reunieron el sábado en el monte y que luego bajaron al campo de Areosa. Todos ellos fueron convenientemente desparasitados y este domingo protagonizaron junto a cinco cuadrillas de aloitadores y aloitadoras– cada una perfectamente identificada con camisetas de un determinado color– una lucha cuerpo a cuerpo que levantó aplausos y vítores de admiración entre un público que abarrotaba la grada.
Al final acabaron cortando las crines de cerca de una treintena de ejemplares.











