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Bergantiños

La violencia de género no siempre deja huella visible, pero se infiltra en la vida diaria de muchas mujeres

Este año los CIM tuvieron más de mil consultas en los seis centros que hay repartidos por la Costa da Morte

Concentración celebrada el año pasado en Carballo conta la violencia de género
Concentración celebrada el año pasado en Carballo conta la violencia de género
Mar Casal
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Uno de los mayores problemas de la sociedad actual sigue siendo la violencia de género hacia las mujeres, una realidad que, en los casos más graves, acaba con la muerte de la víctima. Este año, en España, ya han sido asesinadas 38 mujeres, dos de ellas en Galicia, según los datos del Ministerio de Igualdad. 

Este martes, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional contra la violencia de género. Pero la violencia de género va mucho más allá del asesinato. Puede ser psicológica o física, entre otras muchas formas: sexual, digital, económica o social… un entramado de hilos invisibles que sostienen el sufrimiento de una persona a manos de quien, en la mayoría de las ocasiones, convive con ella día tras día. La más recurrente es la violencia psicológica, ya que cualquier forma de violencia acaba derivando en un profundo deterioro de la salud mental de la víctima. 

Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, en los dos primeros trimestres de 2025 se registraron 129 denuncias por violencia de género en los juzgados de Carballo y Corcubión, una cifra que supera las 117 del mismo período del año anterior. 129 denuncias, 129 mujeres.  La mayoría de los casos denunciados en los juzgados de la Costa da Morte en lo que va de año fueron cometidos por los maridos de las víctimas (13 casos), seguidos de los exnovios (11 casos). Ninguna de las mujeres acudió directamente al juzgado para presentar la denuncia: todas las actuaciones partieron de un atestado policial, tras una alerta dada por la propia víctima, por un familiar o de oficio por la policía. 

Pero lo más importante no son las denuncias. “Non son o máis relevante. O verdadeiramente importante é traballar para facer que as mulleres agredidas se recuperen, que teñan un espazo seguro para expresarse e superar o trauma. Traballar a autoestima, a autonomía e as capacidades é crucial para que, cando decidan denunciar, o fagan nas mellores condicións posibles”, explica Aurelia Picallo, concejala de Igualdade de Muxía. 

“As denuncias non son o máis relevante. O verdadeiramente importante é traballar para facer que as mulleres agredidas se recuperen e teñan un espazo seguro”Aurelia Picallo: concejala de Igualdade de Muxía

La zona judicial de Carballo concentra cinco veces más casos de violencia de género que la de Corcubión. En lo que va de 2025, en el juzgado carballés se han registrado 108 casos, mientras que en Corcubión han sido 21. En Bergantiños, a medida que ha avanzado el año, los casos han ido en aumento. 

En el primer trimestre, 52 mujeres fueron reconocidas como víctimas de violencia de género: 39 españolas y 13 extranjeras. Casi la mitad de los casos (25) se paralizaron por falta de pruebas suficientes, mientras que 13 fueron derivados a otros órganos judiciales competentes y 14 terminaron en condenas (el 27 % del total). 

En el segundo trimestre, la cifra volvió a crecer: 56 mujeres más fueron reconocidas como víctimas. En este período disminuyó el número de víctimas españolas (37), pero aumentó el de extranjeras (19). En cuatro casos (un 7,4 %) los acusados fueron absueltos. El mayor número de resoluciones correspondió a la remisión a un órgano superior (21 casos, el 37 %), seguidos por los paralizados temporalmente (18 casos, el 33 %) y las condenas (10 casos, el 18,5 %). El resto se resolvió mediante otros procedimientos judiciales. 

En el partido judicial de Corcubión, durante el primer trimestre se presentaron 16 denuncias por parte de 13 víctimas, lo que sugiere que algunas mujeres denunciaron más de una vez. De ellas, 12 eran españolas y una extranjera, y en dos casos se requirió atención médica. 

En el segundo trimestre, las denuncias volvieron a superar el número de víctimas: 9 denuncias de 8 mujeres, siete de ellas españolas. La mayoría de los procedimientos fueron archivados por falta de pruebas; solo dos terminaron en condena y tres se remitieron a un órgano superior. Los casos que llegan a los juzgados son solo una pequeña proporción de toda la violencia que existe en nuestra Costa da Morte. 

Más de mil mujeres acudieron a los CIM

Una de las herramientas más importantes para aquellas mujeres que sufren algún tipo de violencia son los Centros de Información a la Mujer. En la zona hay seis centros: Carballo, A Laracha, Cee, Zas, Muxía y Santa Comba. Estos espacios crean un lugar seguro en el que sentirse escuchadas y desahogarse. Un sitio donde sentirse arropadas, nunca presionadas. Muchas de ellas no tienen intención de denunciar, pero sí logran sentirse mejor acuden a profesionales. 

Una vez en el centro, las trabajadoras realizan una valoración inicial para determinar la situación de violencia de cada mujer, valoran el riesgo y lo que necesita de manera inmediata. También explican cómo es el proceso si deciden denunciar, asesoran y ayudan con los recursos necesarios, como acogida o ayudas económicas, o les informan de otros servicios útiles. 

En lo que va de año, más de mil mujeres acudieron a estos servicios, según los datos proporcionados por los propios concellos. En Cee se realizaron 333 consultas correspondientes a 89 mujeres, de las cuales 19 fueron consideradas víctimas de violencia de género. En A Laracha se acercaron 322 mujeres; en Santa Comba, 216; en Carballo, 264; y en Muxía, entre 150 y 200. 

Tanto en Cee como en Santa Comba y Muxía perciben un aumento con respecto al año pasado. También hay que tener en cuenta que no todas son de los concellos donde están los centros: en el caso de Carballo, existe una colaboración con Coristanco, Malpica y Ponteceso.

 Todas las responsables coinciden en que, aunque las mujeres que acuden al CIM sufren distintos tipos de violencia, la predominante es la psicológica. “Ás mulleres síguelles costando moito recoñecer que están vivindo este tipo de violencia. Tivemos casos que pediron cita para atención psicolóxica porque estaban pasando por un período depresivo e, traballando con elas, decatámonos de que estaban nunha situación de malos tratos psicolóxicos”, comenta la directora del CIM de Santa Comba, Ana Belén Fernández. 

“Ás mulleres síguelles costando moito recoñecer que están vivindo violencia psicolóxica, chegan por cadros de ansiedade e resulta ser unha situación de malos tratos”Ana Belén Fernández: directora del CIM de Santa Comba

En Carballo, la directora, Nieves Castañón, alerta de que muchas mujeres tampoco son conscientes de que están sufriendo violencia física; a veces se excusan diciendo que “no fue nada”, como si fuese algo puntual, cuando se trata de situaciones graves. También alertan sobre la violencia digital, que puede parecer invisible y que se manifiesta a través del control en redes sociales, la petición de claves o de la localización. “No entienden que ese tipo de control también es violencia; lo tienen muy normalizado”. 

También existe mucha violencia sexual, explica la directora del centro carballés, donde reciben a numerosas mujeres que manifiestan haber sufrido agresiones sexuales o ser víctimas de extorsión por cuestiones sexuales. Otra violencia recurrentemente detectada es la vicaria, aquella que se ejerce a través de los hijos, así como la violencia económica. “Un porcentaje altísimo no recibe las pensiones alimenticias; se les dificulta el acceso al mercado laboral, hay un control de los recursos económicos”.

“Un porcentaje altísimo no recibe las pensiones alimenticias; se les dificulta el acceso al mercado laboral; hay un control de los recursos económicos”Nieves Castañón: directora del CIM de Carballo

Una vez hacen una primera visita, las mujeres que solicitan estos servicios suelen acudir de forma recurrente, aunque también llegan nuevas usuarias. Es frecuente que regresen porque la violencia pasa por distintas fases, como la llamada fase de luna de miel: aparece un aparente arrepentimiento del agresor, una reconciliación, disminuyen los conflictos… pero es temporal, y acaban volviendo a pedir ayuda. Entre las mujeres que acuden al centro, muchas son inmigrantes, y algunas llegan incluso escapando de situaciones de violencia en sus países. 

El número de mujeres extranjeras que solicitan ayuda está creciendo debido al aumento de población foránea en los concellos. “En xeral, non teñen dificultades para acceder, pero si que pode haber dificultades lingüísticas ou barreiras culturais que as colocan nunha situación de vulnerabilidade”, explica Ana Aldao, responsable del CIM de A Laracha, quien señala que la mujer rural suele tener más dificultades que las extranjeras debido al aislamiento.

 “Cuando llegan aquí no hay dificultad, porque rápidamente se asesoran. Sobre todo a nivel de recursos sociales, entre ellas funcionan muy bien las redes de intercambio de información, y entonces acuden sin mayor problema”, comentan desde Carballo.

Violencia digital

La realidad actual, con el crecimiento de las nuevas tecnologías e Internet, hace que la gente esté interconectada las 24 horas del día, incluso con personas con las que nunca han cruzado miradas o compartido espacio personal. Algo que podría resultar positivo acaba siendo perjudicial cuando se hace un mal uso —o un uso abusivo— de estas herramientas. “Pasa máis inadvertido, non é tan obvio como outros tipos. Hai distintas sinais: cando unha muller recibe chamadas ou mensaxes que a poñen nerviosa ou a asustan”, explica Emilia Trillo, concelleira de Igualdade en Cee. “É máis difícil de identificar e os efectos son moi daniños. Supón un agravamento da violencia para a vítima, dado que permite o contacto do agresor as 24 horas”. 

Gracias a las actuaciones del CIM y a su coordinación con las fuerzas de seguridad locales, las mujeres que sufren violencia cuentan con una red segura y de apoyo que les permite denunciar -ya sea en los juzgados o socialmente— la situación que viven. Pero la violencia no desaparece de un día para otro ni siempre queda reflejada en los números. Muchas veces pasa inadvertida y se diluye en estadísticas, aunque detrás de cada dato hay una vida atravesada por el miedo, el control o el silencio. 

“A violencia dixital é máis difícil de identificar e os efectos son moi daniños. Supón un agravamento da violencia para a vítima, dado que permite o contacto do agresor as 24 horas”Emilia Trillo: concejala de Igualdade en Cee.

A nuestro alrededor, cada día, cientos de mujeres soportan comportamientos que no deberían existir, ya sea en su casa, en su entorno o incluso a través de una pantalla. La violencia se esconde en gestos, en mensajes, en exigencias disfrazadas de amor. Y aunque las instituciones avanzan y las redes de apoyo se fortalecen, "seguimos convivindo cun sistema patriarcal profundamente instaurado, que permite que esta realidade" continúe a la orden del día. 

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