Una UTE de tres empresas gallegas ejecutará la ampliación de la autovía de la Costa da Morte
La mesa de contratación hizo este lunes la propuesta de adjudicación por 33,3 millones de euros

El millonario contrato de la primera fase de prolongación de la autovía de la Costa da Morte ya tiene propuesta de adjudicación: la UTE formada por las tres empresas gallegas Taboada Ramos de Lalín, la pontevedresa Covsa y compostelana Comsa. La Axencia Galega de Infraestruturas publicó este lunes en la plataforma de Contratos de Galicia la propuesta de adjudicación de la mesa de contratación, una vez que los técnicos autonómicos evaluaron las justificaciones presentadas por Copasa y Dragados respecto a sus bajas ofertas económicas incursas en baja temeraria y decidieron no aceptarlas.
Según el informe, Copasa, que tenía las mayores papeletas para hacerse con el contrato de 36,3 millones de euros ya que tenía la mejor puntuación técnica, se ratificó en su oferta de más de un nueve por ciento por debajo del presupuesto base. La constructora alegó que “la experiencia en este tipo de obras, y la optimización de nuestros gastos generales, nos permite realizar las obras en condiciones de calidad y plazo aceptables optimizando el coste de la obra con su consiguiente abaratamiento”.
Además, argumentó que “nuestra implantación en Galicia nos ha permitido reducir los gastos generales aplicables a esta obra” y que “los precios aplicados para la realización de la oferta son los habituales en la zona”. Por su parte, Dragados también ratificó su oferta, aunque solo justificó que “está en disposición de ejecutar las obras del asunto con plena responsabilidad y con la seguridad, calidad y resto de condicionantes exigidos” en los pliegos.
No obstante, estas justificaciones no fueron suficientes para los técnicos de la AXI, que entienden que más allá de ratificar las ofertas, ambas constructoras “non cumpren coa carga que lles corresponde de xustificar que o prezo ofertado sexa axeitado para o efectivo cumprimento do contrato mediante a correcta estimación do seu importe, pois iso, obviamente, require a presentación da documentación suficiente para analizar as súas ofertas e apreciar as súas condicións, custes, aforros, solucións técnicas para a execución material da prestación que motiven suficientemente as mesmas para acordar a súa aceptación”.
Así las cosas, la adjudicataria de las obras será la UTE de las tres empresas gallegas por un importe de 33,3 millones de euros. Son todas constructoras con gran experiencia y facturación millonaria, y, de hecho, ya Comsa formó parte del grupo de empresas que ejecutó la autovía hasta Santa Irena, desde donde partirá ahora esta primera prolongación hasta la AC-432 que une Vimianzo con Camariñas. Serán 5,8 kilómetros de gran complejidad técnica, en vista de que este tramo contará con tres viaductos: dos sobre el río Grande y uno sobre el río Vimianzo. En el primero de ellos ya se construyeron en fases anteriores los pilares y estribos, por lo que ahora se completará la estructura.
Además, se sustituye el viaducto inicialmente previsto sobre el regato Foxo, de 136 metros de longitud, por una bóveda de 17 metros, tras constatar el escaso caudal del curso fluvial y con el objetivo de optimizar los excedentes de tierra generados en la obra y reducir costes de transporte a vertedero. El proyecto contempla también seis pasos elevados y dos pasos inferiores para restablecer la permeabilidad transversal del territorio, así como la ampliación de uno de los pasos ya construidos en fases anteriores en el punto kilométrico 6+880, adaptándolo a la incorporación de un carril para vehículos lentos.
En materia de drenaje, se revisarán hidráulicamente las siete obras de drenaje transversal ejecutadas previamente, ampliando tres de ellas. Entre los enlaces previstos figura el de Santa Irena, que mantiene el diseño original tipo trompeta con ajustes para adaptarse a la normativa vigente, y una conexión final provisional con la AC-432 que servirá como base del futuro enlace completo de Vimianzo Norte, con rotondas y ramales preparados para el eventual desdoblamiento que llevarán al polígono industrial vimiancés.
La velocidad de circulación que se establecerá para este nuevo tramo será de 100 kilómetros por hora en el tronco principal, mientras que en los ramales de enlace se establecerán límites de entre 40 y 60 kilómetros por hora.










