El regreso de una Galicia heredada que sigue viva lejos de casa
El programa de la Xunta Escolas Abertas reúne en Santiago a 50 participantes de 10 países distintos

Las raíces son aquello que ata a las personas a un lugar. A veces no es donde naciste, ni siquiera donde creciste. En ocasiones se convierten en un anhelo, en uno de esos sueños por alcanzar. Hay muchas maneras de conectar con aquello que uno lleva dentro: a través de la familia o de una cultura que, pese a la distancia, nunca desaparece.
A lo largo de la historia, millones de personas emigraron a diferentes partes del mundo. Muchos cruzaron el charco, pero todos llevaron consigo una parte de Galicia que nunca dejaron atrás. Un sentimiento transmitido de generación en generación y que hoy sigue vivo en quienes, aunque nacieron lejos, continúan sintiendo esta tierra como parte de su identidad.
Esa conexión con Galicia vuelve a hacerse visible con una nueva edición de Escolas Abertas, un programa que reúne este verano en la comunidad a 50 personas procedentes principalmente de América Latina, con especial presencia de personas llegadas de Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela, además de Cuba, Chile, México, Estados Unidos, Alemania y otras comunidades de España.
Los primeros participantes de esta iniciativa llegaron a primera hora de ayer al aeropuerto compostelano Rosalía de Castro, donde fueron recibidos por el secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, con quien compartieron sus primeras impresiones sobre esta experiencia.
Aprender para enseñar
Durante las próximas semanas recibirán formación en baile tradicional gallego, gaita, percusión, canto, pandeireta y formación para personal directivo. No llegan para aprender desde cero, todos son profesores o ayudantes de centros gallegos del exterior que participan en lo que Miranda definió como una “formación de formadores”. El objetivo es que, al regresar a sus lugares de origen, puedan transmitir lo aprendido a sus alumnos. La Xunta asume los gastos de desplazamiento, alojamiento, manutención y formación.
Para participar tampoco basta con presentar una solicitud. Los aspirantes deben superar previamente una selección en la que se evalúa su nivel técnico en cada disciplina. Solo aquellos que acreditan los conocimientos necesarios consiguen una plaza en Escolas Abertas, ya que se trata de una formación especializada dirigida a personas que ya enseñan cultura gallega en sus respectivos centros y que amplian sus conocimientos.

La mayoría de los participantes de esta edición son gente joven. Con una media de edad de 35 años, reflejan el relevo generacional que poco a poco se está produciendo en muchas de las entidades gallegas del exterior. Las formaciones se desarrollarán durante las próximas dos semanas en el Centro Superior de Hostelería de Galicia, aprovechando el parón estival de la actividad académica.
Historias con nombre propio
Con solo 23 años, Leila Belén Lateulade Natal lleva prácticamente toda la vida vinculada a la cultura gallega. Su abuela era española y ella empezó a bailar con apenas tres años. Desde entonces no ha dejado de hacerlo y hoy, dos décadas después, forma parte del Centro Galicia de Buenos Aires, donde también ayuda a formar a los grupos más pequeños. Aunque ya había visitado Galicia en 2022 con motivo del Xacobeo, reconoce que esta experiencia es completamente diferente.
“No me lo podía creer cuando vi mi nombre en la lista. Lo leí varias veces y pensaba: ‘¿Esto es real?’”, cuenta entre risas. Más allá de perfeccionar la técnica, Leila tiene claro cuál es su objetivo cuando regrese a Argentina. “No es solo aprender el baile, es aprender de dónde viene, cómo se baila, la historia que hay detrás y poder transmitir ese sentimiento”.
Una historia distinta, aunque con el mismo vínculo con Galicia, es la de Sebastián Quiroz. En su caso, la conexión con Galicia también llega a través de su abuela, natural de Lalín, que emigró a Argentina cuando era niña. Gracias a ella, su familia siempre estuvo ligada al Centro Gallego de Mar de Plata, donde hoy forma parte del grupo de percusión tradicional.
No es su primera vez en Galicia. Ya había participado en Galicia Exterior y también realizó el Camino de Santiago. Aun así, reconoce que volver sigue siendo especial. “Volver a la Catedral siempre impacta”, explica. En esta ocasión espera aprovechar la convivencia con participantes de distintos países. “Quiero vivir esta experiencia en conjunto, compartirla con gente de todo el mundo que tiene la misma ilusión por Galicia”.











