Caión no vio el eclipse, pero sí una espectacular puesta de sol
La imagen compensó, al menos parcialmente, la larga espera. “Se ve precioso”, se escuchaba entre un público
La expectación era máxima, pero las nubes terminaron imponiéndose en buena parte del litoral de Bergantiños durante el eclipse total de ayer. Caión, considerado el mejor punto de la Costa da Morte para contemplar el fenómeno, reunió a miles de personas, aunque la meteorología solo permitió observar sus primeras fases. La totalidad quedó escondida tras las nubes, pero el cielo todavía reservaba una última sorpresa: una espectacular puesta de sol sobre el Atlántico.
Desde horas antes, Caión se había convertido en uno de los grandes puntos de peregrinación para aficionados y curiosos. Familias y grupos de amigos llegaron desde diferentes lugares de Galicia y de España, algunos desde puntos tan alejados como Murcia, con la intención de vivir un acontecimiento excepcional junto al mar.
Las nubes comenzaron pronto a frustrar las expectativas. El inicio del eclipse todavía pudo contemplarse, pero cuando se aproximó el momento más esperado el Sol desapareció completamente. La decepción se dejaba notar entre quienes habían realizado largos desplazamientos. “Nos hicimos 14 horas en coche para ver el eclipse y se ha nublado”, lamentaba uno de los asistentes. Otros resumían con humor su mala suerte: “No hemos ni estrenado las gafas”.
Los teléfonos móviles se convirtieron entonces en una ventana hacia lo que estaba sucediendo por encima de las nubes. Algunos asistentes siguieron retransmisiones desde otros puntos de la provincia, especialmente desde Mera, donde las condiciones permitían observar el fenómeno. “Mira cómo se ve en Oleiros, qué pena no verlo así”, comentaban mientras esperaban el instante de la totalidad.
No hemos ni estrenado las gafas
Y entonces llegó la oscuridad. Aunque Caión no pudo contemplar el sol completamente eclipsado, sí vivió el efecto de la totalidad. En apenas un minuto, la luz desapareció y regresó con una rapidez que sorprendió a quienes llenaban la localidad. La decepción dejó paso durante unos instantes a la emoción. “Ha molado mucho”, comentaba uno de los asistentes. Otro lo describía gráficamente: “Es como si 24 horas pasaran en un minuto”.
El sol guardó el espectáculo para el final
Cuando parecía que las nubes habían ganado definitivamente la partida, el cielo cambió. Al acercarse el horizonte, el sol apareció por debajo de la capa de nubes con toda su intensidad, tiñendo el océano y dejando un poderoso reflejo sobre el agua antes de desaparecer en el Atlántico.
La imagen compensó, al menos parcialmente, la larga espera. “Se ve precioso”, se escuchaba entre un público. El protagonista del día se despedía así después de haber permanecido oculto precisamente durante el momento que todos habían acudido a ver.
La situación fue diferente en otros puntos de la Costa da Morte. En Vimianzo el cielo permaneció despejado, aunque el municipio quedó fuera de la franja de totalidad y desde allí se contempló el eclipse parcial. Numerosos vecinos buscaron lugares elevados para seguirlo, entre ellos la alcaldesa, Mónica Rodríguez, que escogió el alto de San Bartolo, en Salto.

En el litoral, O Roncudo de Corme se convirtió en otro de los enclaves escogidos para mirar al horizonte, mientras que Fisterra vivió la jornada prácticamente como una fiesta. El entorno del faro reunió a numeroso público antes y durante el fenómeno y la celebración continuó posteriormente con la actuación de Susana Seivane.












