
Betanzos vivió ayer una de sus noches más esperadas del año con el vuelo del Globo de San Roque, uno de los grandes símbolos de las fiestas patronales de la ciudad. El aerostato volvió a elevarse sobre la plaza García Naveira ante un público que las autoridades municipales cifraron en unas 50.000 personas.
La jornada comenzó con un amplio dispositivo de seguridad y organización. Casi medio centenar de efectivos, entre voluntarios, Protección Civil, Policía Local y Bomberos de Betanzos, participaron en el operativo, que incluyó cortes y restricciones de tráfico desde primeras horas. A ellos se sumaron alrededor de otras cincuenta personas encargadas de las labores de organización, hinchado y elevación del Globo, coordinadas por la Fundación Globo de San Roque.
Como manda la tradición, a las 23.30 horas el Globo salió de la iglesia de Santo Domingo para iniciar el ritual previo al vuelo. En la plaza García Naveira comenzó entonces la ceremonia de encendido, utilizando los tradicionales ‘chorizos’ —papel apretado impregnado en aceite— y los ‘pachuzos’, pequeños haces de paja que los ‘encendedores’ del interior se van pasando para alimentar el fuego.
Poco a poco, la enorme estructura fue tomando forma y llenándose de aire caliente ante los gritos de júbilo y los aplausos de las miles de personas que seguían el proceso desde la plaza y las calles próximas. Una vez completado el hinchado, llegó el momento más esperado: el Globo se elevó desde la plaza García Naveira a las 00.56 horas, iniciando su recorrido por el cielo de la comarca.
El vuelo llevó al aerostato hasta el municipio de Cerceda. El Globo de San Roque terminó cayendo a las 02.50 horas en el lugar de Xende, en A Silva, después de recorrer aproximadamente 32 kilómetros desde Betanzos.
Los servicios municipales de Protección Civil realizaron un seguimiento continuo del aerostato de papel durante todo el vuelo, siguiendo su trayectoria hasta localizar el punto en el que finalmente descendió.
El Globo terminó su recorrido en una zona de matorral de Xende, poniendo así punto final a una nueva noche de tradición y espectáculo en Betanzos.












