Óscar Alonso Cristóbal se lleva de Nantón el cariño y el reconocimiento de sus pacientes
El médico recibió una cálida fiesta de despedida con motivo de su marcha tras cerca de 11 años ejerciendo en la localidad cabanesa

El médico de familia Óscar Alonso Cristóbal dejó esta semana el centro de salud de Nantón en el que llevaba trabajando casi 11 años. Sus pacientes no quisieron dejarle marchar sin darle la cálida y emotiva despedida que sin duda se merecía. Más de ochenta personas asistieron al acto que se organizó en apenas unos días.
Luego de once años ejerciendo en el mismo, el doctor Óscar Alonso Cristóbal consultó este viernes por última vez en el centro de salud de Nantón.
El próximo lunes iniciará una nueva etapa en la Casa do Mar de A Coruña como profesional del Instituto Social de la Marina.
Después de iniciar su trayectoria profesional formando parte de los equipos de emergencias de consultorios médicos del área metropolitana coruñesa como Arteixo o Cambre, fue hace cosa de un par de décadas cuando empezó a trabajar como médico de familia en Fisterra, en donde estuvo 9 años hasta que se hizo con la plaza de Nantón, localidad mucho más próxima a A Coruña, ciudad en la que vive.
Las ganas de afrontar una nueva experiencia profesional, más que las incomodidades que conlleva el tener que recorrer a diario los algo más de 50 kilómetros que separan la capital herculina de la localidad cabanesa de Nantón, es lo que le ha llevado a cambiar el Sergas por el ISM.
En los cerca de once años que vino ejerciendo en Nantón ha sabido ganarse el respeto, el cariño y la admiración de un cupo de pacientes que no paró de crecer desde que llegó, al punto de que vino atendiendo a personas de un buen número de parroquias del municipio, pero también de ayuntamientos del limítrofes como Zas.
Es más, hay vecinos que pese a que hace tiempo se trasladaron a vivir a localidades tan lejanas como Sigüeiro o A Coruña, se negaron a cambiar de médico y en todo este tiempo siguieron acudiendo a “Don Óscar” cada vez que se vieron aquejados por un problema de salud.
El alto grado de estima que se le profesa al galeno en Nantón y su entorno quedó patente en el homenaje de despedida que se le tributó el pasado jueves.
Fue un homenaje sencillo y humilde, en consonancia con la figura de un homenajeado que en un principio se resistía a su celebración. “Eu no fixen máis que cumplir co meu traballo”, le repetió una y otra vez a las vecinas que le fueron a plantear la idea.
Homenaje de despedida
Finalmente, sí hubo una pequeña fiesta de despedida que, no podía ser de otra forma, resultó de lo más espontánea y emotiva.
Después de terminar su penúltima jornada de trabajo en Nantón, el médico acudió a la parrillada A Pedra, próxima al centro de salud, en donde le esperaban para comer más de 80 pacientes, algunos de 90 y muchos años.
El encuentro resultó entrañable, con ‘Don Óscar’ levantándose a menudo para departir con los comensales, agradecerles a todos el detalle y fundirse en más de un abrazo con algunos pacientes.
Muy a su pesar fue el protagonista de la fiesta de despedida ya que la mayoría de las conversaciones giraron sobre su gran valía profesional y su calidad humana, destacando la especial sensibilidad con la siempre trató a personas mayores y dependientes, a algunas de las cuales llegaba a visitar, de motu propio, más de una vez en el mismo día aun a costa de regresar a casa con varias horas de retraso y sin haber comido.
También hubo tiempo para recordar anécdotas, como la de encontrarse con la consulta abarrotada cada vez que regresaba de vacaciones ya que durante las mismas, salvo casos muy urgentes, sus pacientes se resistían a consultar con los médicos sustitutos, para satisfacción de éstos.
Como colofón al homenaje, y antes de que todos los asistentes inmortalizasen el momento con una foto ante el centro de salud de Nantón, las organizadoras del acto– Carmen Soto y Marisol Gabín– en representación de todos los demás, le hicieron entrega al homenajeado de unos regalos de cerámica de Sargadelos.








