Preocupación en el sector del mar de la Costa da Morte por el nuevo reglamento de control de la pesca
Los profesionales dicen que fomentará la inseguridad y las sanciones al obligar a realizar el pesaje en los propios barcos

El sector del mar de la Costa da Morte ha hecho suyas las quejas planteadas por la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores y por la Confederación Nacional de Pesca (Cepesca) al respecto del nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca que entró en vigor este sábado.
Pósitos como los de Corme y Malpica expresaron su desacuerdo con la nueva normativa, que viene a sustituir a la anterior en la que la obligación de declarar las capturas regía a partir de los 50 kilos por especie y se hacía con los barcos atracados en puerto y una vez realizado el pesaje oficial.
Por contra, a partir de ahora todos los buques de 12 o más metros de eslora deberán efectuar la declaración de la totalidad de sus capturas por vía electrónica tan pronto como recojan sus aparejos, además de estar obligados a comunicar con una antelación mínima de 4 horas la previsión de llegada a puerto, si bien para los barcos españoles el preaviso de llegada podría reducirse a un mínimo de 2 horas y media.
En opinión del patrón mayor de Malpica, Pedro Pérez Martelo, las nuevas disposiciones suponen un “sin sentido” por cuanto van a incrementar en gran medida la inseguridad al obligar a muchos barcos a esperar 2 horas y media en el mejor de los casos en mar abierto a pesar de que estén a solo 15 o 30 minutos de un refugio portuario.
Ese tiempo mínimo de espera, añade, también va a repercutir directamente sobre lonjas pequeñas como las de Malpica dado que muchos barcos, aunque estén cerca de la dársena malpicana, aprovecharán ese tiempo para seguir navegando hacia puertos de mayor actividad como el de A Coruña.
Pérez Martelo incide asimismo en la complejidad que entraña el pesaje en el mar, lo que puede provocar muchos errores con las consiguientes sanciones para los armadores.
De la problemática también se han hecho cargo colectivos como la Confederación Nacional de Pesca (Cepesca), que ha remitido sendos escritos al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación pidiendo que no se elimine el anterior umbral mínimo de 50 kilos para la declaración de capturas en el Diario de Pesca Electrónico (DPE) y que no se establezca un límite horario fijo para la notificación previa de entrada a puerto.
Según los pescadores, ambas medidas “vulneran los principios de proporcionalidad, seguridad jurídica y control” basado en el riesgo recogidos en la normativa comunitaria.
Cepesca incide asimismo en que la flota no dispone de sistemas de pesaje a bordo ni de medios que permitan identificar y cuantificar con precisión capturas de pequeño volumen por especie durante la faena y recuerda que en la práctica, estas cantidades no se individualizan ni pueden estimarse con fiabilidad en el mar y solo se determinan tras el pesaje oficial en puerto.
Según la flota nacional, obligar a su declaración convierte el DPE en un ejercicio de aproximación sin base técnica, contradiciendo la propia lógica del Reglamento de Control, que reconoce expresamente que los datos consignados a bordo son estimaciones sujetas a márgenes de tolerancia.
De esta forma, el sector considera que la obligación de declarar capturas desde el primer kilogramo multiplicará exponencialmente el número de registros obligatorios por marea y el riesgo de discrepancias entre las estimaciones a bordo y los datos definitivos en puerto.
Este efecto, según los pescadores, tendrá un impacto sancionador “desproporcionado”.
La flota española ha advertido de que esta deriva sancionadora desviará el control pesquero hacia incumplimientos meramente formales, sin aportar mejoras reales en términos de conservación, trazabilidad o lucha contra la pesca ilegal.
En lo tocante al plazo de notificación previa de entrada a puerto, el sector ha alertado de que obligar a los patrones a cumplimentar y remitir notificaciones electrónicas durante las maniobras finales de navegación y entrada a puerto incrementa de forma significativa los riesgos para la seguridad marítima, especialmente en contextos de condiciones meteorológicas adversas






















